A veces no es lo que comes. A veces es todo lo que te pasa cuando lo haces. Antes, durante y después. Es esa vocecita que no para de hablarte cuando te acercas a la cocina. Es el control, la culpa, la necesidad de calmarte con algo que acaba doliéndote más. Es la guerra invisible en la que tú, tu cuerpo y tu mente no estáis del mismo bando.
Hay quien dice que comer es un acto simple. Para muchas personas, no lo es. Para ti, quizá tampoco. Si comer te genera ansiedad, si te comparas, si vives entre la restricción y el atracón, si después de comer te castigas… esto no va solo de comida. Va de cómo te sientes contigo.
En Dharma no trabajamos desde la culpa, ni desde los menús. Trabajamos desde la historia que hay detrás. Porque hay heridas que no se ven, pero que se expresan a través del cuerpo y la relación con la comida.
Aquí no te vamos a pesar. No te vamos a medir. No te vamos a juzgar.
En psico-nutrición Dharma Torremolinos vamos a escucharte.
Trabajar desde la psico-nutrición es preguntarte:
- ¿Cómo te hablas cuando comes?
- ¿Qué esperas de ti cuando te sientas frente a un plato?
- ¿Qué sientes cuando crees que has fallado?
No son preguntas fáciles. Pero son las preguntas que marcan la diferencia.
En Dharma lo hacemos desde el acompañamiento psicológico y nutricional a la vez. Con un equipo que se habla, que se coordina, que entiende que no puedes cambiar tu relación con la comida si sigues tratándote con exigencia.
Esto es para ti si:
- Estás hart@ de hacer dietas y sentirte cada vez peor contigo.
- Comes sin hambre real y no entiendes por qué.
- Te has operado del estómago y ahora no sabes cómo manejar el hambre, el cuerpo o el miedo.
- Eres deportista y tu relación con la comida se ha vuelto controladora.
- No puedes parar de pensar en qué has comido, qué deberías comer o cuánto deberías pesar.
La comida puede volver a ser hogar. No tiene por qué ser un campo de batalla.
¿Te imaginas comer sin culpa? ¿Cuidarte sin exigencia? ¿Escucharte sin castigo?
En Dharma empezamos por ahí. Por bajar el volumen del juicio y subir el de la compasión. Por darte herramientas, espacio y una mirada que no te reduzca a tu cuerpo.
Porque tú no eres un antes y un después. Eres un proceso. Y mereces acompañamiento en ese proceso.
¿Te animas a empezar?
Psicología Dharma
